El Sombrerudo: la leyenda que aterroriza a Catamarca durante las siestas

 Bienvenidos a otro capítulo de terror y misterio... ¡Que el Sombrerudo no te encuentre durmiendo!

Las siestas de verano en las provincias del noroeste argentino son tan calurosas que la gente acostumbra a quedarse en su casa descansando. Sin embargo, si a algún desprevenido o travieso se le ocurre salir por esas horas, el calor será el menor de sus problemas.


Desde muy chicos, a los catamarqueños se les advierte sobre la leyenda de El Sombrerudo, también llamado El Duende, un sujeto pequeño con un sombrero grande y negro que le cubre la cara. Este ya habría sido visto varias veces allí, e incluso en otras provincias como salta.


Tiene una mano de fierro y otra de lana, y cuando se acerca a alguien le pregunta con cuál desea ser golpeado. Algunos dicen que, sin importar la elección, El Duende golpeará siempre con la de fierro. Otros aseguran que los ingenuos eligen la de lana y es esta la que en realidad más duele.


Con sus pantalones negros y rotos, una altura de 1 metro y medio, ojos malignos y saltones, pies descalzos y chiquitos, grita: “¡Toma! ¡Toma! ¡Toma! Para que no andís vagando”, mientras envía sus puñetazos. Antes de salir durante la siesta, los catamarqueños lo piensan dos veces.



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