La cruel historia del hospital británico que experimentaba con niños y adolescentes vulnerables


En un lugar donde debería haber curación y compasión, se escondía un secreto macabro... Descubre la verdad sobre el hospital británico que traicionó la confianza de sus pacientes más vulnerables

Muchos de ellos aseguran haber sido víctimas de experimentos realizados por el entonces superintendente del hospital, Kenneth Milner, quien utilizaba una droga denominada amital de sodio. Hoy se la conoce como "droga de la verdad", porque se le atribuye la capacidad de desencadenar recuerdos bloqueados.


Marianne recuerda una sesión con el doctor donde fue desnudada, obligada a usar una bata blanca y se le dijo que se le harían algunas preguntas. Entonces se le inyectó una droga que la sedó fuertemente.


"Recuerdo que era como estar borracha. Le decía: 'Siento como que me hubiera tomado una botella de gin, como si me hubiera tomado dos botellas'. Me acuerdo que le decía: 'Feliz Navidad doctor'".

Su relato coincide con los de otros pacientes que recuerdan haber sido encerrados en un pequeño cuarto de tratamiento con un colchón en el suelo. Algunos afirman que les ataban las manos antes de inyectarlos.


Según su ficha médica, se les administraba 60mg de amital de sodio.

Un experto cree que Milner practicaba "narcoanálisis", una terapia usada durante la Segunda Guerra Mundial para tratar a soldados en estado de shock.


Se pensaba que los hombres que experimentaban el horror de las batallas a veces reprimían lo que les había pasado. Y esto transformaba el trauma en parálisis física o depresión.


La psicoterapia tradicional, en la que se les pide a los pacientes hablar sobre sus sueños con la esperanza de descubrir traumas escondidos, tomaba mucho tiempo. Y los soldados necesitaban volver al frente de batalla. Así que los psiquiatras comenzaron a usar amital de sodio, lo que los desinhibía.

Una vez encontrado ese evento traumático y con el paciente capaz de expresarlo, puedes 'drenar' el trauma, la pena. Como un absceso físico, las emociones conectadas con el evento saldrán a la luz y los síntomas se resolverán", asegura Norman Poole, psiquiatra del Hospital de St. George en Londres.


Let There Be Light", un documental de 1946 del director John Huston, sigue la rehabilitación de soldados estadounidenses traumatizados por la guerra y muestra cómo funcionaba el narcoanálisis.


En una escena, un soldado que ingresa a la sala sin poder pararse solo, es tratado con amital de sodio, interrogado por un médico y comienza a caminar sin ayuda

El narcoanálisis rápidamente dejó de estar de moda después de la guerra, cuenta Poole, a medida que tratamientos alternativos comenzaron a desarrollarse.


Sin embargo, en Aston Hall se utilizó hasta fines de los 70 y no precisamente en hombres fuertes y maduros como los soldados, sino en niños y adolescentes vulnerables.


El primer profesor de psiquiatría infantil de Reino Unido, Michael Rutter, de King's College London, estaba haciendo su práctica por esa época. Ese tratamiento, cuenta hoy, no era una práctica común.


"Lo que yo sabía es que nadie lo estaba utilizando [el amital de sodio] con niños en esa época", dice.

Marianne cuenta que la examinaba profundamente, lo que le deba vergüenza y era innecesario.


Otros pacientes han acusado a Milner directamente de abuso sexual.

Ella recuerda que una de sus amigas del hospital pasó por lo mismo y le pidió a Marianne decirle a Milner que "papá no abusó de mí".


Algunos expertos creen que Milner intentaba ayudar a sus jóvenes pacientes a hablar de traumas sexuales que habían reprimido o de los que no se sentían cómodos hablando.



Pero los pacientes bajo la influencia del amital de sodio quedan en un estado de semiconciencia, por lo que existe el peligro de que hacerles preguntas guiadas conduzcan a hacerlos creer que algo sucedió cuando, en realidad, nunca pasó.

Esto nos recuerda lo cruel y profunda  que puede llegar a ser la mente del ser humano


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